El día que aprendimos a editar
Llevábamos semanas enamorados de una gardenia cremosa. En la cena, dominó sin piedad a un delicado pescado al vapor. Bastó abrir ventanas, apagar la culpable y dejar un hilo de té verde para recuperar frescura. Nadie se molestó: hubo risas, aprendizaje y promesa de revancha. Desde entonces, practicamos la regla de oro: si dudas, reduce. Un mapa olfativo también es un borrador flexible, dispuesto a corregirse con humildad para celebrar mejor a quienes se sientan a la mesa.